Como Hacer Frente a las Pérdidas (Parte 2)

A veces Dios usa las aflicciones para llevarnos al fin de nuestros propios recursos. Cuando muere un ser querido o sufrimos otro tipo de pérdida, descubrimos nuestra necesidad de apoyo y consuelo. Dios nos diseñó para experimentar la vida abundante cuando dependemos de El para llenar nuestras máximas necesidades. San Agustín dijo: “Nos has hecho para ti, oh Dios, y el alma del hombre está inquieta hasta que encuentra su descanso en Ti”.

Esta lección se ilustra en la vida de un pastor británico según se recuenta por Charles Trumbull en “La Victoria en Cristo”: Fue en 1874 que un joven vicario de la Iglesia de Inglaterra, el Rev. J. W. Webb-Peploe, con su esposa, fue a un lugar a la orilla del mar con su hijo menor de alrededor de un año de edad. En ese lugar, el Sr. Webb-Peploe conoció a Sir Arthur Blackwood, y cuando el anciano conoció el llamamiento del joven, le tomo la mano con fuerza y le preguntó: “¿Tienes descanso?… ¿Tienes tranquilidad en todos tus problemas en la parroquia?” -No, le dijo el joven ministro con honestidad, me gustaría tenerlo”. “Yo quiero lo mismo”, dijo Sir Arthur.

“… Durante tres días los dos se reunieron para la oración y para el estudio de las notas de las conferencia sobre “la vida profunda” de la Universidad de Oxford. En aquellos días, el hijo del Sr. Webb-Peploe fue llevado de repente a la presencia del Padre Celestial. El joven padre terrenal llevó el cuerpo del pequeño a su hogar, y llegó allí muy afectado sentimentalmente por el contacto con personas que no entendían su situación. Después del funeral, comenzó a preparar un sermón para a su congregación. Sacó su texto de 2 Cor. 12:09 – “Mi gracia es suficiente para ti.” Pasó cerca de dos horas trabajando en el sermón, y luego se dijo: “No es cierto, no me parece suficiente para este problema que estoy pasando.” Su corazón gritaba a Dios para que Su gracia fuese suficiente en su hora de dolorosa necesidad y aplastante tristeza.

Mientras limpiaba las lágrimas de sus ojos, miró hacia arriba y vio por encima de su mesa de estudio un texto iluminado en una tarjeta que su madre le había enviado. Las palabras decían: “Mi gracia es suficiente para ti” – la palabra “es” estaba en letras acentuadas de un color diferente de todas las otras palabras… Le pareció oír una voz que le decía: “¡Tonto!, ¿cómo te atreves a pedirle a Dios que haga lo que ya es? ¡Cree Sus palabras! Levántate y confía en Él, y te convencerás de Su veracidad en todas las cosas.”Tomó la palabra a Dios, la creyó y aceptó como un hecho dado, y su vida se revolucionó. Entró en un lugar especial de descanso y paz, una total confianza en un Salvador suficiente, como nunca lo había soñado posible”. (La victoria en Cristo, p.78-80).

El profeta Habacuc también da fe de la paz de Dios que trasciende las circunstancias devastadoras: “Aunque la higuera no florezca, Ni en las vides haya frutos, Aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den mantenimiento, Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales; Con todo, yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación”. (3:17,18) ¿Cómo podía el profeta tener tanta gracia? El siguiente versículo nos lo muestra: “Jehová el Señor es mi fortaleza, El cual hace mis pies como de ciervas, Y en mis alturas me hace andar”. (3:19)

Padre nuestro, confesamos con David, que en Tu libro todos nuestros días fueron escritos incluso antes de nuestro nacimiento. Concédenos la sabiduría de confiar plenamente en Tu gracia en los momentos de felicidad, así como en los momentos de dolor. Gracias por Tu gran y total consolación. En nombre de Cristo te lo pedimos, amén.


Derechos de Autor de John B. Woodward, 2010. Se concede permiso para reimprimir (con crédito) para uso no comercial. Citas de la Biblia fueron tomadas de la versión RVR 1960 © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Traducción de J A Toranzo.

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