El Testimonio de los Ángeles

NOTAS DE GRACIA: El Testimonio de los Ángeles

“Ángeles cantando están” “Los heraldos celestiales cantan con sonora voz” – los conocidos villancicos contienen numerosas referencias a los ángeles.

Los ángeles se han vuelto bastante populares en la cultura moderna. Esta década ha dado lugar a muchos programas de TV, películas, libros, revistas, artículos para colecciones y acerca de los ángeles. Según las encuestas, la mayoría de la gente cree en ellos. Pero, ¿qué son los ángeles? ¿Son sólo metáforas de la espiritualidad o son seres reales? Si son seres reales sobrenaturales, ¿cuáles son sus características?

Aquellos que optan por una filosofía del naturalismo son escépticos acerca de los ángeles (y cualquier otra cosa que no se puede verificar en el contexto material). Sin embargo, como Peter Williams, de la Universidad de Norwich ha señalado, hay buenas razones para creer en la existencia de los ángeles. Las evidencias bíblicas y las evidencias externas abogan por su existencia. Por supuesto, ya que la ciencia no puede refutar la existencia de los ángeles, cualquier punto de vista acerca de ellos (a favor o en contra) es una posición de fe [1].

Por otra parte, la espiritualidad de la Nueva Era ha llevado a un interés excesivo en los ángeles. Libros como Pide A Tu Ángel, y 100 Maneras de Atraer Ángeles apuntan hacia la adoración de los ángeles. Algunos “expertos” sobre ángeles defienden la idea de seguir a los ángeles para obtener de ellos la salud, la prosperidad, y orientación.

Con el fin de discernir la verdad en relación con los ángeles, debes saber lo que La Biblia enseña acerca de ellos. Alrededor de 170 referencias sobre ellos nos dicen que son seres sobrenaturales finitos que fueron creados por Dios (Col 1:16), tienen habilidades sobrenaturales (2 Pedro 2:11), y que son de mayor rango que los seres humanos (Heb 2:9). Jesús enseñó que los ángeles no se casan ni se dan en casamiento (Mateo 22:30). Aunque esto implica que ellos son sexualmente neutrales, se manifiestan repetidamente como seres masculinos (Dan 10:13,21).

Sus ropas parecen ser blancas como la nieve – brillantes (Mateo 28:3). Aquellos que han visto ángeles suelen responder con temor y miedo intenso (Lucas 1:12). Cuando los soldados romanos vieron a los ángeles que corrieron la piedra de la tumba vacía de Cristo, “temblaron y se quedaron como muertos.” (Mateo 28:4).

Los ángeles que se unieron a la rebelión de Satanás se han convertido en demonios (Apoc. 12:3-4; Mateo 25:41).

Mucha gente instintivamente comenzó a adorar a los ángeles cuando les encontraban. Tal vez por eso los ángeles sólo se revelan cuando es necesario. Su mensaje es “adorar a Dios solamente.” (Apoc. 22:8,9). Hebreos 1:4-6 declara la supremacía del Señor Jesús sobre todos los seres creados: “… hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos. Porque ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Mi Hijo eres tú, Yo te he engendrado hoy, y otra vez: Yo seré a él Padre, Y él me será a mí hijo? Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios.”

Las enseñanzas judeo-cristianas acerca de los ángeles están muy alejadas de la impresión típica de nuestra cultura en relación a ellos. Tan agradable como el personaje de Clarence es en la clásica película “Una Vida Maravillosa” (It’s a Wonderful Life), no se parece mucho a lo que La Biblia enseña acerca de los ángeles; es mas, ellos no “ganan sus alas.”

En el prefacio de su libro, Cartas del Diablo a su Sobrino, CS Lewis llamó la atención sobre la concepción cambiante de los ángeles en el arte: “Los ángeles de Fra Angélico llevan en su cara el gesto, la paz y la autoridad del cielo. Después vinieron los regordetes desnudos e infantiles de Rafael; por último, los suaves, delgados, afectados, y consoladores ángeles del arte del siglo XIX.”

Hebreo 1:14 describe el papel de los ángeles: “¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?”

En Mis Ángeles Protectores, Betty Malz relata el siguiente testimonio de la protección angelical:

“Una joven llamada Myra trabajaba en Teen Challenge (Reto a la Juventud), un ministerio urbano en la ciudad de Filadelfia. A una pandilla local le gustaba aterrorizar a cualquiera que tratara de entrar en el edificio donde el ministerio (Teen Challenge) llevaba a cabo sus funciones, acosando a Myra al mismo tiempo. Una noche, cuando estaba sola en el edificio con la pandilla golpeando la puerta, sintió que debía seguir tratando de llegar a ellos con el evangelio de Jesús. Mientras abría la puerta, susurró una oración para su protección. Los muchachos de pronto dejaron de gritar, se miraron entre sí, se volvieron, y se marcharon en silencio. Myra no tenía la menor idea de por qué.

“Algún tiempo después, a medida que el grupo de trabajo pudo establecer comunicaciones con la pandilla, el director del ministerio les preguntó por qué abandonaron sus amenazas en contra de Myra y la dejaron tranquila aquella noche. Un joven habló, diciendo: ‘Nosotros no nos atrevimos a tocarla después de que se apareció su novio. Ese tipo tenía que ser de siete pies de altura.’ El director dijo: ‘Yo no sabía que Myra tenía un novio. Pero en todo caso, ella estaba aquí sola esa noche.’ Otro miembro de la pandilla insistió: ‘No, lo vimos. Él estaba detrás de ella, muy grande y con un hermoso traje blanco.'” [2]

Los ángeles aparecen con frecuencia en los relatos del nacimiento de Jesús. En el primer capítulo de Lucas, Gabriel anunció el nacimiento del heraldo de Cristo, Juan el Bautista, y también apareció a María con la profecía que sobrenaturalmente ella se convertiría en la madre del Mesías. En el primer capítulo de Mateo, un ángel se le apareció a José en un sueño con la promesa del nacimiento del niño Cristo, a quien José debía poner por nombre “Jesús”.

En esa primera noche de Navidad, los pastores cuidaban sus rebaños cerca de Belén: “Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor. Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre. Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!” (Lucas 2:9-14).

Este famoso aviso de nacimiento indica que necesitamos algo más que el “toque de un ángel”, necesitamos la gracia de un Salvador.

-John Woodward

20 de diciembre 1999. Vol.2, # 51

[1] Peter Williams, “Angelología Bíblica y Escepticismo”: Escribe: “Parece que una vez que el naturalismo es abandonado, se puede proporcionar razón suficiente para demostrar la racionalidad de la creencia en la existencia de los agentes finitos sobrenaturales, y por lo tanto que las referencias bíblicas a ángeles y demonios, no pueden justificar una actitud escéptica hacia la Biblia o la fe cristiana.” Disponible en http://www.probe.org

[2] Maltz, p. 40-41, citado en “Ángeles: Los Buenos, Los Malos y Los Feos“, por Sue Bohlin. Disponible en HYPERLINK “http://www.probe.org” http://www.probe.org

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Derechos de Autor de John B. Woodward, 1999, 2010. Se concede permiso para reimprimir (con crédito) para uso no comercial. Citas de la Biblia fueron tomadas de la versión RVR 1960 © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Traducción de J A Toranzo.

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