El Nacimiento Virginal (Segunda Parte)

NOTAS DE GRACIA

“En una placa que marca el lugar donde nació Abraham Lincoln, cerca de Hodgenville, Kentucky, se registra esta pequeña conversación:’¿Qué hay de nuevo en el pueblo, Ezry? -Bueno, Squire McLain ha ido a Washington para asistir a la inauguración de Madison, y el viejo Spellman me dice que ese tipo Bonaparte ha capturado la mayor parte de España. Dime, vecino ¿Qué ha pasado aquí?’ ‘ Nada, nada en absoluto, a excepción de un nuevo bebé nacido en la familia de Tom Lincoln. ¡Aquí nunca pasa nada!’. Algunos eventos, ya sean nacimientos en Hodgenville (o Belén)… no causan mucha conmoción terrenal, pero los de importancia duradera eventualmente reciben la atención que se merecen.” [1]

En la primera parte vimos que el nacimiento virginal fue un evento histórico. En realidad sucedió. ¿Por qué es ese punto cuestionado por los escépticos? Esto nos lleva a la segunda afirmación.

2. El nacimiento virginal de Cristo fue un evento sobrenatural.

Tomemos un momento para preguntarnos por qué algunas personas no creen en ningún acontecimiento sobrenatural. Cuando la gente estudia la historia, la ciencia, etc., interpreta los datos subjetivamente de acuerdo con sus propias presuposiciones. En otras palabras, el aprendizaje se lleva a cabo a la medida en que la nueva información es recibida para ser filtrada a través del tamiz de nuestra visión del mundo. Por lo tanto, hay al menos dos desafíos para el aprendizaje y creer la verdad: los datos informativos pueden ser defectuosos, y / o podemos malinterpretar los datos debido a un sistema de creencias defectuoso.

El humanista secular asume que los milagros no existen, por lo tanto, todo lo que en la historia pueda ser milagroso se rechaza automáticamente. [2] Nótese cómo Las Escrituras nos advierte acerca de este fenómeno: “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad,” (Col. 2:8,9).

La gran mayoría de la gente, sin embargo, cree en Dios y por lo tanto no tiene ningún problema con la posibilidad de los milagros. Dios mismo es El Ser Sobrenatural. Su existencia está continuamente siendo declarada sin palabras a través de la creación: “Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.” (Rom.1: 20). Dios es el Creador Todopoderoso Quien puede y por lo tanto interviene en el mundo que hizo y sostiene. La historia es “Su historia”. Sin embargo, un erudito con un conocimiento enciclopédico de personajes históricos, lugares, y eventos, pierde el verdadero significado y la importancia del pasado si él o ella no está iluminado por la revelación de Dios por medio de La Biblia.

Ahora llegamos al testimonio de la naturaleza de la concepción sobrenatural de Cristo en el vientre de María. Vamos a ver dos líneas de evidencia que apoyan esto: el nacimiento virginal fue profetizado y llevado a cabo por el Espíritu Santo. [3]

a. El nacimiento virginal fue profetizado por el Espíritu Santo.

La profecía predictora [4] es sobrenatural. Como declaró Pedro:”entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.” (2 Pedro 1:20,21). ¡Isaías 7:14 profetizó el nacimiento virginal con siete siglos de anticipación! “Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.” El profeta se había enfrentado al incrédulo rey Acaz con este testimonio de la intervención de Dios para preservar la dinastía de David en Jerusalén de los enemigos del norte. A pesar de que el espacio impide un análisis detallado del pasaje y los matices de interpretación, parece que la primera esposa de Isaías había muerto. [5] Su desposada, que era virgen en el momento de esta predicción, concebiría un hijo después de su matrimonio con Isaías. La vida de este niño sería un calendario y un testimonio de la liberación de Judá por parte de Dios de Judá (Is. 7:15-8:04). Sin embargo, esta aplicación histórica está incompleta según el Autor de Las Escrituras. El verdadero “Emanuel” – Dios con nosotros – sería el Señor Jesús.

Este es el sentido claro de los relatos en los Evangelios. Escucha al anuncio de Gabriel: “Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón.” (Lucas 1:30-34). Es evidente que María era virgen, ya que fue una mujer temerosa de Dios durante su período de noviazgo (antes de la fiesta nupcial israelita, y la consumación de su relación con José).

Mateo confirma esto como el mas significativo cumplimiento de la profecía de Isaías: “Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo: He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros.” (Mat. 1:22-23) [6].

b. El nacimiento virginal fue llevado a cabo por la obra creativa del Espíritu Santo.

María realmente concebiría al niño Jesús en su seno por un acto sobrenatural y creador del Espíritu Santo. Este tipo de milagro no era contrario a Su carácter. El Espíritu de Dios tuvo una parte prominente en la narrativa de la creación (Génesis 1:2) y toda la vida, en última instancia, debe su existencia al Creador.

Gabriel prosiguió a responder la pregunta de María en cuanto a cómo este milagro se llevaría a cabo: “Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.” (Lucas 1:35) [7].

Doce años más tarde, Jesús dejaría constancia de su verdadera identidad cuando Su madre y Su padrastro le encontraron en diálogo con los líderes religiosos en el templo de Jerusalén. Él con respeto, sin embargo, directamente, les respondió: “Entonces él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?” (Lucas 2:49).

Negar el carácter milagroso del nacimiento de Cristo es rechazar el relato del Nuevo Testamento y al verdadero Jesús que allí se revela.

Al aceptar el testimonio bíblico del nacimiento virginal, estamos dispuestos a apreciar la naturaleza sobrenatural e incomparable de Su persona y obra. La integridad de la narración de la natividad apoya los puntos esenciales de nuestra fe tal como lo resume esta antigua confesión: “E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, Justificado en el Espíritu, Visto de los ángeles, Predicado a los gentiles, Creído en el mundo, Recibido arriba en gloria.” (1 Tim. 3:16).

“Venid, adoremos, a Cristo el Señor…”

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[1] SermonIllustrations.com. Expresiones coloquiales actualizadas por JBW.

[2] Este nacimiento virginal no debe ser confundido con la “inmaculada concepción”. Este último término se refiere a la creencia católica de que María fue concebida sobrenaturalmente.

[3] El erudito de Oxford, CS Lewis, escribió un libro defendiendo los milagros. Observa esta opinión de la crítica de Lewis sobre el naturalismo: “Lo que Lewis llama ‘el punto de vista popular científico’ o ‘la perspectiva científica’ se basa en el naturalismo, la opinión de que la naturaleza es todo lo que hay; no existen ni un ser ni una esfera sobrenatural. Todo debe ser explicado en términos del orden natural, el ‘sistema total’, según lo llama en su libro [Milagros, p. 17]. Si hay algo que no se pueda explicar satisfactoriamente desde un punto de vista naturalista, el naturalismo se derrumba. Lewis sostiene que la razón misma es algo que no puede ser explicada en términos naturalistas. Este es un asunto especialmente importante, porque la razón es una de las principales herramientas de la ciencia…” – Rick Wade, “Lecciones de CS Lewis” http://www.Probe.org

[4] Artículo nuevo. Avance de la vigésima tercera edición: predictor, ra. 1. Adj. Que predice o ayuda a predecir. U. t. c. s. Real Academia Española © Todos los derechos reservados

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[5] El primer hijo de Isaías, Sear-Jasub, se menciona en 7:3. Más tarde el significado profético de sus hijos se señala: “He aquí, yo y los hijos que me dio Jehová somos por señales y presagios en Israel, de parte de Jehová de los ejércitos, que mora en el monte de Sion.” (Isaías 8:18). El término hebreo para “virgen” en 7:14 es “almah”. El Manual de Teología del Antiguo Testamento observa: “No hay ningún caso en que se pueda demostrar que esta palabra [almah] designa a una mujer joven que no es virgen.” Algunas traducciones de Isaías 7:14 que traducen la palabra como “mujer joven” son permitidas de acuerdo al uso general de la palabra en el AT, pero esto es incompatible con la intención de Aquel que inspiró el texto (2 Tim. 3, 16). Los autores del NT fueron guiados a usar el término griego más precisos para vírgenes, – “parthenos”. La traducción griega del AT (LXX) utiliza “parthenos” para traducir “almah” (Rebeca es identificada como una virgen) en Génesis 24:43.

[6] Mateo demuestra que José, siendo virgen también, no era el padre biológico del niño (Mateo 1:20,21).

[7] ¿Cómo funciona el relato bíblico en comparación con el Corán? Los musulmanes niegan rotundamente la idea de que Dios (Alá) tendría un hijo. Sin embargo, su rechazo del concepto de la procreación de Jesús por el Padre (como una relación carnal con María) es rechazado por los cristianos también. Cristo es el Hijo eterno, en virtud de su deidad y preexistencia (Salmo 2:12; Heb. 1:8,9). La concepción de Cristo fue una obra directa y creativa, no un acto carnal. Islam confiesa aceptar los Evangelios y los principales profetas de la Biblia (Sura 3:45,49; 4:158,136; 10:94), pero disputa la integridad textual de los mismos (Sura 2:75, 78, 79).

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Derechos de Autor de John B. Woodward, 2010. Se concede permiso para reimprimir (con crédito) para uso no comercial. Citas de la Biblia fueron tomadas de la versión RVR 1960 © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Traducción de J A Toranzo.

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