Tratando de Vivir Una Vida Independiente

NOTAS DE GRACIA: Tratando de Vivir Una Vida Independiente

¿Alguna vez has tratado de hacer un trabajo por tu cuenta, sólo para descubrir que era más de lo que podías hacer? El siguiente reporte de accidente describe con todo lujo de detalles la experiencia traumática de un trabajador que trataba de terminar una obra por si solo:

“Le escribo en respuesta a su solicitud para que explique con más detalles lo que yo quería decir cuando escribí que mi accidente fue causado por ‘tratar de trabajar solo’. Soy un albañil de oficio. Al final de mi trabajo en la azotea de un edificio de seis pisos, me sobraron alrededor de 500 libras de ladrillos. En vez de pedirle a alguien que me ayudara, decidí bajar los ladrillos en un barril con una polea. Después de cargar los ladrillos en el barril, volví abajo y desaté la cuerda, sosteniéndola con fuerza para asegurar un descenso lento de las 500 libras de ladrillos. Ahora usted podrá notar que según el reporte del accidente, yo peso 135 libras. Para mi sorpresa, al ser repentinamente levantado del suelo, perdí mi concentración y olvidé soltar la cuerda. Claro está, no tengo necesidad de explicar que ascendí rápidamente por el costado del edificio. En las proximidades del tercer piso, me encontré con el barril que bajaba, lo que explica la fractura de cráneo y la clavícula rota. Continué hacia arriba hasta que los nudillos de dos de los dedos de mi mano derecha estaban profunda y firmemente incrustados en la polea.

“Para entonces ya había podido recuperar la ecuanimidad y fui capaz de aguantarme fuertemente a la cuerda a pesar de mi dolor. Sin embargo, casi al mismo tiempo, el barril de ladrillos chocó con el suelo y su fondo se desprendió, cambiando su peso a cerca de 50 libras. Le recuerdo nuevamente mi peso antes mencionado. Como puede imaginar, comencé un descenso bastante rápido por el costado del edificio. En las proximidades del tercer piso, me encontré con el barril de nuevo que ahora subía. Esto explica los dos tobillos fracturados y las laceraciones en las partes inferiores de mi cuerpo. El encuentro con el barril frenó mi velocidad lo suficiente para aminorar mis heridas cuando caía sobre la pila de ladrillos y, afortunadamente, sólo me lesioné tres de mis vértebras. Lamento informar, sin embargo, que mientras yacía allí sobre los ladrillos, adolorido, e incapaz de ponerme de pie, mientras miraba al barril vacío seis pisos por encima de mí, volví a perder mi concentración y solté la cuerda. El barril vacío pesaba más que la cuerda, y cayendo sobre mí me rompió las dos piernas. Espero haberle proporcionado suficiente información sobre el accidente, porque, como ven, yo estaba tratando de hacer el trabajo solo.” [1]

¡Qué lección tan dolorosa! ¡Sin duda, ahora será más cuidadoso con los barriles de ladrillos!

Sin embargo, la dificultad de trabajar por tu cuenta no sólo se refiere a tu empleo, sino también a la vida cristiana. Como discípulo del Señor Jesús, no debes vivir para Dios por tu cuenta.

¿Cómo se puede evitar la tendencia de tratar de vivir de manera independiente? En primer lugar, debes centrar tu atención en los recursos que Dios pone a tu disposición para tu vida en Cristo. Ya que te has hecho espiritualmente uno con Cristo, tienes Su vida en ti. Por eso el apóstol Pablo pudo tranquilizar a los Filipenses, “porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.” (Fil. 2:13).

¿Por qué tendemos a poner nuestra confianza en nuestras débiles habilidades propias? Tal vez se debe a la “carne” en nosotros que ha sido programada para vivir de manera autónoma. Se nos dice: “ponte de pie por tus propias fuerzas.” ¡La tendencia de la vida del “yo” es hacernos eco de la famosa canción de Frank Sinatra – “A mi manera”!

Al renovar nuestra mente por La Palabra de Dios, el Espíritu Santo vuelve a dirigir nuestra atención a la suficiencia de los recursos de Dios para nosotros. Debemos CONFIAR totalmente en Dios en cada área de nuestras vidas; depender de El para ser guiados: “Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas.” (Proverbios 3:5-6). Depende de El para tus fuerzas: “pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.” (Isaías 40:31). Depende de El para un carácter y acciones piadosas: [Cristo declaró] “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.” (Juan 15:5). ¡Hay tantas Escrituras que afirman la maravillosa verdad de la provisión de Dios para nuestras vidas!

En segundo lugar, evitar nuestra independencia incluye el reconocimiento de nuestra necesidad de Su ayuda y apoyo. No sólo debemos vivir en dependencia de Dios, sino que también estamos llamados a la INTERDEPENDENCIA con nuestros hermanos creyentes. En Gálatas se nos recuerda: “Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.” (Gálatas 6:2).

Pero, ¿reduce esta interdependencia la importancia de nuestra completa DEPENDENCIA de Dios? No. ¿QUIENES son tus compañeros cristianos? Las Escrituras revelan una profunda conexión espiritual entre los creyentes. Estamos orgánicamente relacionados como miembros del cuerpo de Cristo (Ef. 4:4). Estas conexiones espirituales son a la vez “verticales” (con Dios), y “horizontales” (entre nosotros).

Recordarás el reproche de Cristo a Saulo de Tarso cuando le detuvo en el camino a Damasco. Cristo le preguntó a este perseguidor de los cristianos, “¿Por qué ME persigues?” (Hechos 9:4). La hostilidad de Saulo hacia el pueblo de Cristo era en realidad contra el mismo Cristo. ¿Por qué? ¡Porque los creyentes son miembros del cuerpo de Cristo! Romanos 12:3-5 nos aconseja a “Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.”. Esta perspectiva no es exagerada ni idealista, sino realista. ¡Aceptemos esta verdad o no, somos MIEMBROS los unos de los otros en la fe!

¿Si vives en interdependencia con los demás creyentes, reduces al mínimo su dependencia en Cristo? No. ¡Cuando recibes la ayuda de los demás creyentes, eres ayudado por Cristo EN ellos!

Años más tarde en la vida de Pablo, la sandalia se encontraba en el otro pie. Como apóstol, el antiguo perseguidor se convirtió en objeto de persecución. Observa la perspectiva de Pablo:”Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las AFLICCIONES DE CRISTO por su cuerpo, que es la iglesia;” (Col. 1:24). ¡Cuando Pablo sufrió como apóstol, Cristo mismo sufrió!

A.B. Simpson describió el papel de la interdependencia en la vida abundante: “A veces nuestra comunión con Dios es cortada o interrumpida a causa de algún problema con un hermano, o cierta falta de unidad en el cuerpo de Cristo. Intentamos llegar al Señor, pero no podemos porque estamos separados de algún miembro del cuerpo del Señor, o porque no existe la libertad para que Su amor fluya por todas partes. Por lo tanto, debemos estar bien con todos Sus hijos, y reunirnos en el cuerpo de Cristo en la más dulce y plena comunión si queremos mantener nuestra comunión perfecta con Cristo mismo. A veces nos encontramos con que una actitud alterada hacia un cristiano provocará un cambio de marea en la comunión con El. Parece imposible tener fe sin amor o tener a Cristo sólo sin la comunión plena con todos Sus santos amados.” [2]

El pasaje sobre los dones espirituales en 1 Corintios pinta una imagen de la necesidad de interdependencia entre los creyentes: “Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo. Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros. Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios;para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros. De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan. Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular.” (1 Cor. 12:20-22,25-27).

¿Dado que este es el designio de Dios para nosotros, por qué somos negligentes en la interdependencia? ¿Podría ser debido al orgullo? Necesito ser humilde para aceptar la ayuda de un compañero cristiano.

¡Qué potencial hay en una comunión centrada en cristo y orientada a la gracia! Un misionero a China en la década de 1920 fue testigo de la vitalidad de los creyentes chinos bajo la opresión del comunismo: “¿Le gustaría sentarse en una reunión que comienza a las 6 PM y termina a las 5 AM de la mañana siguiente? Casi la totalidad de la reunión se componía de testimonios y comentarios por el presidente del grupo o el pastor. Ninguno de los que testificó fue limitado en su tiempo al hablar y nadie se aburrió. La congregación acababa estos largos servicios renovada y llena de entusiasmo.” [3]

Si no estás “renovado y lleno de entusiasmo,” tal vez has estado tratando de vivir de forma independiente. En Cristo, hay una manera mejor – la dependencia de Él y la interdependencia con los demás creyentes. ¡No estás solo; debes depender de los abundantes recursos de Dios que son tuyos en Cristo!


Notas:

[1] Logrando el Éxito Verdadero: Cómo Construir Carácter Como Familia (Int’l Association of Character Cities, 2000), p.46.

[2] AB Simpson, citado en Un Andar Más Intimo (A Través de la Biblia / Zondervan, 1992), 191.

[3] D. Vaughan Rees, La Familia de Jesús en la China Comunista, (CLC, 1959), 100.


Derechos de Autor de John B. Woodward, 2010. Se concede permiso para reimprimir (con crédito) para uso no comercial. Citas de la Biblia fueron tomadas de la versión RVR 1960 © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Traducción de J A Toranzo.

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