Las Raíces de la Inseguridad (3)

NOTAS DE GRACIA

Las Raíces de la Inseguridad (Tercera Parte)


Por John Woodward


3. Confusión Carnal

Cuando un creyente nacido de nuevo está temporalmente caminando “según la carne”, pueden surgir dudas en su mente en cuanto a si ha perdido su salvación o si ha sido verdaderamente regenerado. [1]

Una razón para esto es que cuando el Espíritu Santo se entristece y se apaga por el pecado intencional en la vida de un creyente, el susurro de Su testimonio interior es un poco ahogado por la interferencia del mundo, el demonio, y la culpa. Ya que el Espíritu de Dios trata de testificar a nuestro espíritu de que somos “hijos de Dios”, una comunión obstaculizada con Él puede dificultar la percepción de los discípulos de este testimonio interior (Romanos 8:16; Ef. 4:30; 1 Tes 5:19).

Los temores relacionados con las advertencias bíblicas también pueden ser una fuente de confusión. 1 Corintios 6:9,10 advierte: “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.” Esta advertencia es una motivación válida para el reincidente para verificar si él o ella ha sido realmente redimido: “Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?” (2 Cor. 13:5).

Cuando uno recibe al Señor Jesucristo como Salvador por la gracia mediante la fe, su espíritu es vivificado para con Dios, y su naturaleza esencial expresa la vida de Dios que mora en su interior (2 Pedro 1:4; 2 Corintios 5:17.). Pablo continuó, “Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.” (1 Cor 6:11). Sin embargo, algunos han concluido que cualquier incidente o patrón temporal de los pecados carnales prueba que la persona no es salva. La persona derrotada se confunde: “¡Soy nacido de nuevo y reincidente en el pecado, o es que nunca fui salvo?”

¿Es posible para un hijo regenerado de Dios caminar según la carne? Las Escrituras y la experiencia indican, por desgracia, que una condición carnal (en el alma/acciones) es un problema común. (¡Sin embargo, tampoco la carnalidad es una condición “normal” para los santos! – 1 Corintios 1:2.). En la carta a la iglesia en Corinto, el apóstol reprende a los creyentes por el comportamiento carnal, tal como las divisiones, la inmoralidad sexual, las demandas legales contra otros cristianos, la insensibilidad a los escrúpulos de los demás, y falta de respeto para el servicio de la Comunión (1:10-17; 5 :1-13; 6:1-11; 8:1-13; 11:17-32). Esto, sin embargo, no era una indicación de que la iglesia estaba compuesta mayormente de personas no regeneradas, sino que habían sido influenciados por su cultura corrupta a caminar según la carne en vez de acuerdo a su nueva naturaleza.

Observa cómo Pablo reprendió la carnalidad de la congregación. “De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?” (1 Cor. 3:1-3). La carnalidad temporal de aquellos cristianos no indicaba que no eran salvos (Cf. el “hombre natural” en 2:14). Demostraba que no habían crecido espiritualmente y que no estaban llenos del Espíritu Santo [2].

El verdadero creyente no está EN la carne posicionalmente, pero tiene la capacidad de caminar SEGUN la carne (y luego experimentar la disciplina correctiva de Dios – Hebreos 12:6-9; Rom 8:9; 1 Pedro 2:11.) [3].

En resumen, la confusión carnal surge cuando el creyente “camina” deliberada o pasivamente “según la carne”. Sin embargo, esto no prueba que el cristiano carnal no ha sido salvado. La solución al problema del cristiano no es la salvación (ya está salvo), pero la santificación (Romanos 6:1-23).

¡No dejes que la carnalidad te atrape! Si lo hace, arrepiéntete y reclama el poder de la sangre de Cristo (Apocalipsis 12:11). En lugar de perder tu seguridad, reafirma tu fe y permite que tu seguridad en Cristo te motive a “caminar según el Espíritu”.


[1] “carne” en este contexto es la interacción del cuerpo mortal y el alma humana que consiste en las creencias, valores, mensajes de identidad, los mecanismos de adaptación, etc. adquiridos a través de una vida independiente de Dios. Está manchada por el pecado (por la depravación de Adán) y capacitada por el pecado (por medio de las experiencias de la vida de cada persona y las cosas que escoge hacer – Rom 7:18; Gal. 5:16-21). “En la carne,” se refiere sólo a la posición de las personas que no son salvas (Romanos 8:8,9; Efesios 2:1-3). “Según la carne”, se refiere a una forma de vida que puede ser evidente para cualquiera de los incrédulos o para los creyentes. (Rom. 8:4, 5 ,13). Esta es una condición o forma de vida basada en nuestros propios recursos y fuerzas como si uno fuera independiente de Dios. Este comportamiento se aprende antes de la salvación (en Adán) y es continuamente promovido por el mundo. “Carnal” (raíz latina) es una palabra que sugiere aquello que proviene de la “carne” (Romanos 8:6-7). [De GFI “Definiciones de los términos”]


[2] La plenitud del Espíritu es la voluntad de Dios para todo cristiano: “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu,” (Efesios 5:18). Este es un mandamiento, lo que implica que los creyentes pueden o no – en un momento dado – estar bajo la influencia total del Espíritu Santo que mora en ellos. Tenemos todo lo Suyo, pero… ¿Tiene El todo lo nuestro?

[3] Esta forma de mirar al “cristiano carnal” de ninguna manera hace legitimo al pecado como un estilo de vida aceptable para los discípulos de Cristo. Muchos que profesan ser cristianos no dan fruto, viven un estilo de vida perpetuamente carnal, y buscan un refugio FALSO bajo la bandera del “cristiano carnal”. Tales personas pueden estar trágicamente suponiendo que el asentimiento intelectual sobre la obra de Cristo garantiza el cielo, incluso si no hay señales de vida (Santiago 2:14-26.)

Sin embargo, así como es incorrecto hacer legitimo al “cristiano carnal” como un estilo de vida aceptable, también es bíblicamente inaceptable el negar la posibilidad de una condición de apostasía temporal en aquellos que han sido regenerados (como lo indica 1 Corintios 3). Para una mayor discusión sobre este tema, puedes buscar en NOTAS DE GRACIA: “Cómo Tener Una Verdadera Seguridad”, “Las Motivaciones Para Escoger Lo Mejor de Dios.”

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Derechos de Autor de NOTAS DE GRACIA de John B. Woodward, 2010. Se concede permiso para reimprimir (con crédito) para uso no comercial. Citas de la Biblia fueron tomadas de la versión RVR 1960 © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Traducción de J A Toranzo.