Las Raíces de la Inseguridad (2)

NOTAS DE GRACIA

Las Raíces de la Inseguridad (Segunda Parte)

Por John Woodward

2. El Legalismo

El “legalismo” implica la legislación del comportamiento ideal, tratando de obtener la justicia práctica por el esfuerzo propio, y se centra en factores externos más que en los motivos del corazón. La iglesia de Galacia cayó en esta trampa debido a los falsos maestros: “¡Oh gálatas insensatos! ¿quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado? Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?” (Gálatas 3:1-3). Estos creyentes habían sido salvados por gracia mediante la fe, pero más tarde habían sido engañados tratando de completar su salvación procurando guardar la ley de Moisés.

También procuraban crecer espiritualmente tratando de mantener los estándares externos por medio de sus propias fuerzas. Su visión de la vida cristiana necesitaba un despertar de gracia. El apóstol afirma: “Pues nosotros por el Espíritu aguardamos por fe la esperanza de la justicia; porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor.” (Gal 5:5-6).

Ya sea de forma obvia o sutilmente, el legalismo puede convertirse en una raíz de la inseguridad. En la medida en que los discípulos “cumplen las reglas” se verán tentados a sentirse orgullos y hacer comparaciones entre ellos. O, si no pueden vivir a la altura de estas normas, se sentirán abrumados por el peso de la culpa y la condenación. Este sentimiento de separación de Dios provoca preguntas sobre si el discípulo, después de todo, está realmente salvo. “¿Si yo fuera verdaderamente salvo, no sería más obediente?, ¿Más consistente?, ¿Más victorioso?”

La descripción más completa de la lucha interna del legalista se encuentra en el séptimo capítulo de Romanos. A pesar de que la falta de espacio impide una exposición detallada del capítulo, algunas observaciones esenciales nos ayudan a navegar este pasaje. Recuerda que Romanos capítulo 5 explica la naturaleza de la justificación por la fe y el capítulo seis enseña la identificación con Cristo por la fe. [1] Sin embargo, antes de una declaración completa de la victoria de la fe a través de la vida llena del Espíritu Santo (capítulo 8), Pablo se dirige para expresar la frustración que todos los creyentes han experimentado: “Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago.” (Romanos 7:15).

Pablo habla de una época anterior en su vida como una convicción presente. [2] En la medida en que un cristiano vive según la carne, él o ella sienten la sensación de que “…yo soy carnal, vendido al pecado.” (Rom. 7:14b). Esta condición se intensifica cuando el creyente trata de vivir una vida santa a través de estándares externos en su propia fuerza. Esta paradoja legalista arrastra al cristiano frustrado hasta el punto de la desesperación y la miseria: “¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?” (Romanos 7:24).

Afortunadamente, el camino de la liberación se explica en los pasajes en torno a esta ‘página del diario de Pablo. “¡Los que están en Cristo están totalmente perdonados y justificados! “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo … Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús…” (Romanos 5:1; 8:1). ¡Desde esta posición segura, el discípulo debe andar según el Espíritu y vivir su unión con Cristo por la gracia mediante la fe! Hemos sido liberados de la autoridad del pecado a través de nuestra unión con Cristo: “Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.” (Romanos 8:2).

Por lo tanto, si has estado agobiado por el peso del legalismo, debes entender que esto no es prueba de que no estés salvo. Por el contrario, la ley ha magnificado las tendencias pecaminosas de tu carne: “Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien…” (Romanos 7:18a). La carne, sin embargo, no es lo mismo que tu nuevo espíritu humano en el que estás unido con Cristo [3].

He aquí un testimonio de tus deseos más íntimos, si has nacido de nuevo “Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios.” (Romanos 7:22). En la Economía de la Gracia la seguridad no es una licencia para pecar, sino un incentivo para responder con gratitud amorosa a Dios. Motivados por esta relación segura, “…y sus mandamientos no son gravosos.” (1 Juan 5:3b). “Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia” (Romanos 6:14).

Así que, en lugar de mantener un patrón de espera basado en la inseguridad y la duda causado por el legalismo y la culpa, basa tu garantía en las promesas de Dios y sigue adelante, caminando en comunión y el poder del Espíritu Santo.


1] Para una exposición de los capítulos de Romanos (5 al 8) ver El Evangelio Para El Creyente, por Robert Jones, en https://gracenotebook.com/es/el-evangelio-para-el-creyente-1/

[2] Esta lucha fue probablemente parte del sabático de tres año en Arabia después de su conversión (Gálatas 1:17). El testimonio de Pablo como un apóstol lleno del Espíritu es que él vivió una vida ejemplar con la conciencia tranquila (1 Corintios 4:16; 11:1, Hechos 23:1-2; 2 Timoteo 1:3).

[3] Técnicamente, la carne no es una “naturaleza” co-igual, pero la tendencia residual del cuerpo y el alma hacia los patrones de “el viejo hombre”. La carne está EN ti, pero no es el “Tu” que tu eres. Esto no es un argumento simple sin importancia, pero una verdad dinámica importante, ya que Pablo llegó a declarar: “Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí.” (Romanos 7:20). Esto no exime al creyente de su responsabilidad personal. Más bien, esta distinción pone de manifiesto la verdadera fuente de la oposición espiritual – el principio del pecado (Romanos 7:17). Este principio se deriva del mundo / la carne / la influencia del diablo que se oponen al propósito del Espíritu Santo para tu vida. Gracias a Dios, en Cristo has sido liberado de la ley del pecado y la muerte a través de los recursos de la vida abundante – Cristo en vosotros, la esperanza de gloria (Romanos 8:2; Col.1:27). El “viejo hombre” fue co-crucificado con Cristo (Rom. 6:6) y ya no es tu enemigo (Col. 3:9). Ver GraceNotebook.com “definición de los términos” y el análisis de David Needham de las diferencias entre el “viejo hombre” y la “carne”: https://gracenotebook.com/the-relationship-between-the-terms-old-man-and-flesh/

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Derechos de Autor de NOTAS DE GRACIA de John B. Woodward, 2010. Se concede permiso para reimprimir (con crédito) para uso no comercial. Citas de la Biblia fueron tomadas de la versión RVR 1960 © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Traducción de J A Toranzo.

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