Una Mano Amiga Para Padres de Adolescentes (Pts. 1 & 2)

Una mano amiga para Padres de Adolescentes (Primera Parte)

Este es un interesante y prolongado capítulo en nuestra. Mi mujer y yo celebramos el año pasado nuestro aniversario de bodas numero 25. La parte que nos obliga a la flexibilidad involucra a cuatro de nuestros cinco hijos que en la actualidad (20 de junio 2004) están en la categoría de “adolescentes”.

Cuando los niños son pequeños, los padres piensan: “si tan sólo pudiéramos superar la etapa de los pañales”, o “la terrible etapa de los dos años”, o “la etapa de tener que llevar a los chicos de aquí para allá a sus clubes y juegos deportivos”. Aunque no es inevitable, la mayoría de los padres de adolescentes tienen problemas para afrontar la transición física, social, y psicológica de sus hijos durante los difíciles años de adolescencia Cuando tratamos de consolarnos a nosotros mismos pensando que en una época nosotros también fuimos adolescentes, y que al final pudimos sobrevivir dicha etapa, el conocimiento de la condición de deterioro de la sociedad presente nos da a muchos de nosotros un sentimiento que en el mejor de los casos es de recelo y en el peor de depresión. La pregunta que continúa brotando a nuestra conciencia colectiva es, ¿Cuál es la mejor forma de afrontar estos años con mis adolescentes?

Mientras yo soy el primero en admitir que experimento luchas en este ámbito, permítanme compartir algunos principios que han sido de gran ayuda para mí como un padre cristiano. Voy a utilizar el simbolismo de la mano extendida para representar algunas de nuestras responsabilidades y oportunidades para educar a nuestros hijos hasta la adolescencia en la “disciplina y amonestación del Señor” (Ef. 6:4).

Tu mano extendida a Dios es con la PALMA HACIA ARRIBA – indicando varios compromisos de fe.

A. Te das cuenta de que no tienes los recursos en ti mismo ni tuyos para ser un padre sabio que todo lo puede. Esto nos lleva a la cruz donde nos entregamos a nuestro Redentor (Rom. 12:1,2). A causa de nuestra unión con Cristo (como los verdaderos creyentes en Él), tenemos los recursos de la presencia de Cristo en nuestras vidas para hacer frente a todos los desafíos de la vida – incluyendo los que afrontamos como padres. Debido a que hemos sido crucificados con Cristo, vivimos (como padres) por la fe en el Hijo de Dios, que nos amó y se entregó por nosotros (Gálatas 2:20).

B. Entregas la propiedad de “tu” hijo(s) a Dios. Al igual que Ana en el pasado, le das de nuevo al Señor lo que El nos dio en primer lugar (1 Sam. 1:9-28). Nuestra determinación debe emular a Abraham, que estaba dispuesto a poner a su hijo Isaac sobre el altar (Génesis 22). Dios proveerá y nos consolará como lo hizo con el gran patriarca.

C. La mano extendida también simboliza nuestra desesperación mientras buscamos habilidades de parte de Dios para desempeñar este papel de padre cristiano. Necesitamos que su mano todopoderosa estreche nuestras débiles y vacías manos. Él nos recuerda: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.” (Isaías 41:10).

D. Tu mano extendida también debe expresar un compromiso para alabar al Señor cuando los adolescentes respetan y cooperan al igual que cuando no lo hacen. Como el salmista declaró: “Los que teméis a Jehová, alabadle; Glorificadle, descendencia toda de Jacob, Y temedle vosotros, descendencia toda de Israel. Porque no menospreció ni abominó la aflicción del afligido, Ni de él escondió su rostro; Sino que cuando clamó a él, le oyó. De ti será mi alabanza en la gran congregación; Mis votos pagaré delante de los que le temen.” (Salmo 22:23-25)

E. Por último, tu mano abierta debe ser levantada como un gesto de la oración intercesora. ¿Si los momentos difíciles de la crianza de los hijos adolescentes no nos enseñan a orar, que cosa lo hará? Cuan alentador es el saber que nuestras oraciones llegan a los oídos de Aquel que tiene acceso a nuestra familia 24 horas al día, 7 días a la semana. El Espíritu Santo cambia a las personas de adentro hacia afuera, eso es un milagro que ningún padre terrenal puede lograr. Pablo escribió a Timoteo acerca de la necesidad de la intercesión: “Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda.” (1 Tim. 2:1 – 3,8).

En el próximo estudio, consideraremos cinco formas (simbolizada por los dedos) en los que cooperamos con Dios en la crianza de nuestros hijos adolescentes.


Una mano amiga para Padres de Adolescentes (Segunda Parte)

En la primera parte de este artículo utilizamos la mano con la palma hacia arriba para simbolizar nuestra principal actitud en la crianza cristiana de nuestros hijos – la entrega y la confianza en el Señor. Ahora vamos a considerar cinco responsabilidades básicas que tenemos para hacer lo mejor como padres de adolescentes. Los cinco dedos nos ayudarán a recordar estas cinco facetas de la tutoría de nuestros adolescentes.

1. Padres con un amor incondicional.

Dado que el segundo gran mandamiento es amar a nuestros projimos, parece prudente relacionar esto con la labor de crear hijos adolescentes (Mateo 22:39). Nuestra tendencia natural es la de expresar nuestro amor hacia ellos cuando tienen actitudes y acciones que nos complacen. No obstante el amor “ágape” (1 Corintios 13) es una cuestión de elección, no de mérito. Se necesita la sabiduría y la gracia para aceptar al joven, incluso cuando usted no puede aprobar su conducta. Pero eso es, probablemente, cuando el amor más se necesita.

2. Padres con una comunicación constructiva.

A medida que nuestros hijos pasan de niños a adolescentes, empiezan a relacionarse más fácilmente con su grupo de iguales que con sus padres. Probablemente la necesidad de aceptación y pertenencia en el grupo los atrae a relaciones de bajo riesgo que son más fáciles de tratar que las tensas relaciones con los padres.

Cuando se navega por esos caminos hacia la independencia, la comunicación se vuelve tensa. Se necesita más iniciativa y paciencia de parte de los padres para ser buenos oyentes y no ser demasiado dados al enojo. Hacemos bien en escuchar el consejo de Santiago 1:19: “Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse;”.

Podemos expresar puntos de vistas diferentes sin tener que recurrir a las duras humillaciones y enojadas refutaciones. Dios puede dar a los padres la gracia de practicar la comunicación constructiva descrita en Efesios 4:29: “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes”. Saber cuando reflejar sus declaraciones, cuando mostrar un oído atento – incluso cuando estamos ansiosos a restablecer una normalidad – construye puentes que son vitales para llevar a la influencia paterna positiva.

3. Padres con discipulado personal.

A veces los padres se fijen en los problemas de disciplina de sus hijos y pasan por alto la prioridad de la enseñanza y consejería. Si la Gran Comisión nos instruye a hacer discípulos de todas las naciones, seguramente esto debe comenzar en nuestras casas.

La educación cristiana y la crianza debe estar asistida por la iglesia local, pero las influencias negativas del mundo requieren una estrategia de discipulado orientada a la familia más que nunca.

Un aspecto del discipulado familia es tener devocionales – lo que tradicionalmente se llamaba el “altar de la familia “. La mayoría de las familias encuentran esta práctica una difícil de establecer cuando los adolescentes parecen estar muy ocupados con sus propios horarios activos. Sin embargo, podemos conseguir oportunidades siendo preactivos en la oración. Existen muchos recursos útiles a nuestra disposición. Por ejemplo, existen varias guías devocionales que la familia puede utilizar para explorar un tema semanal siguiendo un sistema de lecturas diarias. Lo importante es utilizar un método planificado. Si no hacemos planes para triunfar, estamos planificando el fracaso.

Es ideal que los padres disciplinen a sus hijos e hijas individualmente. Un excelente recurso para esto es el conciso Manual De La Vida Dinámica (de DynamicChurches.org), orientado a la gracia.

Uno de los mayores desafíos que enfrentamos es el de fomentar creativamente algunas buenas alternativas a la constante descarga de películas, música, y videojuegos corruptos. Ministerios como AlMenconi.com pueden ayudar a los padres a mantenerse informados y equipados en el campo siempre cambiante de la cultura juvenil.

4. Padres que gobiernan con amor.

Ah, sí, usted sabía que tendríamos que llegar a esto más tarde o más temprano. Cuando llegan a ser demasiado viejos para lo que Proverbios llama al uso de la “vara”, ¿entonces qué? Una vez más, no tengo todas las respuestas, pero en un seminario que presenté sobre el tema “Discipulando a Su Familia”, un padre recomendó un libro de Clouds y Townsend, Límites Para Los Adolescentes. Después de haber leído uno de sus libros sobre el tema de los límites, parece lógico que los padres necesitan decidir clara y sabiamente sobre los límites que son apropiados para las edades de los hijos y en armonía con los valores de la familia cristiana. El corolario de esto es la determinación y aplicación de consecuencias naturales cuando los límites son violados. Estas consecuencias deben ser garantizadas por los padres. A medida que los adolescentes avanzan hacia la edad adulta, resulta conveniente orientar consecuencias como métodos de aprendizaje y no como métodos de “castigos”. (No pasará mucho tiempo hasta que la función de aplicar las consecuencias será tratada de forma más completa por la sociedad y las relaciones providencial de Dios con ellos.). la verdad de Gálatas 6:7 necesita atrapar los corazones de los padres y los adolescentes por igual: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.”

No perdamos la ventaja de ofrecer incentivos positivos. Las recompensas por buen comportamiento son apreciadas por los adolescentes deseosos de dinero. Algunos se preguntarán, ¿Pero no existe un problema con este tipo de incentivos? Es cierto que si se administra antes de la actividad deseada es realmente un soborno y debilita la influencia de los padres. (¿Qué pasa si no cumplen lo acordado?) Por otra parte, cuando las actitudes positivas, acciones y logros se llevan a cabo, es probable que todos se sientan mas felices si existe una consecuencia positiva.

5. Padres con un sistema “comunitario” práctico.

! La educación de los hijos no es necesariamente el trabajo exclusivo de la familia nuclear! Los abuelos cristianos son una gran ayuda a través de sus oraciones, los ejemplos positivos, el refuerzo de los valores familiares, y la acogida en amor. ! Bienaventurados los hogares bajo supervisión multi-generacional!

También la iglesia local tiene un papel importante como una comunidad de fe. Debe ser una fuente de educación cristiana y, es de esperar, una esfera de actividades recreativas. Si otros padres son buenos tutores de sus hijos adolescentes, las familias se pueden proporcionar apoyo mutuo y aliento. Las escuelas cristianas, los campamentos de verano, y otros ministerios relacionados pueden ser una contribución esencial para guiar a los adolescentes en su búsqueda de la validación externa de sus familias.

Estos principios básicos pueden ser una mano de ayuda a los padres – especialmente los padres de adolescentes. ¡Cuan consolador es saber que la fuerza para ofrecer esto viene de nuestro fiel y todo suficiente Dios: “El eterno Dios es tu refugio, Y acá abajo los brazos eternos;” ( Deut. 33:27).


¡John está escribiendo sobre este tema como un estudiante, no un experto! Derechos de Autor de John B. Woodward, 2010. Se concede permiso para reimprimir (con crédito) para uso no comercial. Citas de la Biblia fueron tomadas de la versión RVR 1960 © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Traducción de J A Toranzo