El Uso de “El Viejo Hombre” Según Efesios 4:22

NOTAS DE GRACIA

El Uso de “El Viejo Hombre” Según Efesios 4:22

“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.” (Efesios 4:22-24)

La interpretación de la naturaleza esencial del hombre tal y como se indica en esta exhortación en Efesios 4:22-24 es fundamental para una visión correcta del concepto de la santificación. Esta doctrina es determinante para el modelo de consejería bíblica empleado cuando deseamos guiar a un cristiano derrotado a la vida victoriosa en Cristo.

Una cuestión clave que debe aclararse es el significado del término “viejo hombre” en este contexto y cómo se contrasta con el “nuevo hombre”. Revisemos los otros dos pasajes donde el término “viejo hombre” se utiliza:

Romanos 6:6: “sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él [Cristo], para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.”

Colosenses 3:9: “No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos,”.

Ten en cuenta que los otros dos textos consideran que el “viejo hombre” ya HA SIDO crucificado, y “despojado”. Si el “viejo hombre” ya no es la identidad del hijo de Dios, ¿por qué este texto en Efesios parece enseñar que el “viejo hombre” sigue presente en el creyente? Parece que el “viejo hombre” no ha sido en realidad “despojado” o “crucificado”, sino que es el creyente quien lo hace despojándose de los comportamientos carnales y vistiéndose del comportamiento piadoso. Ya que el patrón del Nuevo Testamento es presentar la doctrina y luego aplicarla a las cuestiones prácticas de la vida, los fundamentos doctrinales de Efesios 4:22 deben estar claros para que la exhortación del verso pueda ser más fácilmente realizable.

Al consultar el léxico griego vemos las definiciones básicas. Viejo: “palaios” es un adjetivo que significa “viejo, anciano; lo que ya no es nuevo, desgastado por el uso, lo que ha empeorado con el uso” (Thayer). El Diccionario Expositivo de Vines dice: “‘Viejo… lo que pertenece al pasado, por ejemplo, el “yo” del creyente antes de su salvación, su “viejo hombre.” Hombre: es” anthropos”, que ocurre mas de 500 veces en el Nuevo Testamento. Significa “un ser humano, sea hombre o mujer.” Tiene otros usos aun mas precisos: “para distinguir al hombre de los seres de otro orden, con referencia a las dos naturalezas del hombre, el cuerpo y el alma [material e inmaterial], con referencia a las dos naturalezas del hombre, la corrupta [carnal] y el hombre verdaderamente cristiano [lleno del Espíritu], [quien se] conforma a la naturaleza de Dios (Thayer, las palabras entre corchetes han sido añadidas).

Estamos de acuerdo con los autores de la llamada “vida profunda” que definen al “viejo hombre” como el espíritu humano no regenerado; lo que es una persona que está en Adán según es identificada por su condición espiritual (muerte y depravación). Este es un concepto esencial a fin de diferenciar al “viejo hombre” (que en el creyente fue crucificado con Cristo y está fuera del juego) y la carne y el principio de pecado (que es un enemigo permanente) (Gálatas 5:16,17; Rom. 7:17).

Por otra parte, Efesios 4:22 se ha utilizado para apoyar la idea de que el “viejo hombre” todavía está presente en el creyente. Echemos un vistazo más de cerca. “EN CUANTO A VUESTRA PASADA MANERA DE VIVIR, DESPOJAOS del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.” (Efesios 4:22-24 énfasis del autor).

Antes de analizar más de cerca la definición de “viejo hombre” en este versículo, y sus consecuencias, mantén en mente la forma del verbo que se utiliza aquí en relación al “viejo hombre” – “despojaos”. Esto es del griego “apotithemi” que significa “despojar, poner a un lado, marginar.” Se encuentra ocho veces en el Nuevo Testamento y se refiere a “quitarse o despojarse de la ropa”. Este es el uso literal en Hechos 7:58: ” y los testigos pusieron [apotithemi] sus ropas a los pies de un joven que se llamaba Saulo.” Los otros siete pasajes donde esta palabra aparece se refieren a “dejar el comportamiento incorrecto” utilizando la imagen de dejar a un lado la ropa vieja y sucia. (Romanos 13:12; Ef. 4:22, 25; Col. 3:8; Heb. 12:1; Santiago 1:21; 1 Ped. 2:1. Esta es también la forma en que “despojaos” se usa Efesios 4:22.

El libro Word Pictures de Robertson (Manual de estudios del uso gramático-etimológico de las palabras del idioma griego coiné) hace este comentario sobre la gramática griega de este versículo: “Para que dejéis a un lado (apoyesyai). Infinitivo aoristo medio segundo de “apotiyhmi “con la metáfora de despojarse de ropas o hábitos como “apoyesye “en Col. 3:8 (que ver) con la adición de la misma “el viejo hombre” (ton palaion anyrwpon) como en Col. 3:9. ” Así que, dejando de lado el “viejo hombre” en Efesios 4:22 se refiere a despojarse de la CONDUCTA y las ACTITUDES asociadas con el “viejo hombre”.

Debes tener en cuenta que esto no requiere el dispensar del “viejo hombre” literalmente, ya que esa posición y condición ha sido crucificada y abandonada en la regeneración, lo que sucedió cuando el creyente fue sacado de Adán y puesto en Cristo (Col. 3:9; Gal. 2:20). Romanos 6:6 también utiliza el “viejo hombre” en este sentido analítico específico. Esto es de esperar ya que Rom 6-8 es una explicación detallada y teológica de la santificación progresiva.

¿Por qué, entonces, parece que el “viejo hombre” todavía está presente en Efesios 4:22? Aquí Pablo usa el “viejo hombre” en un sentido cualitativo, en lugar de un sentido analítico y doctrinal. El uso cualitativo es sacado a relucir por las frases antes y después de ella. Ten en cuenta el orden de las palabras en el verso. No dice: “despojarse del viejo hombre”, sino que dice:”… EN CUANTO A LA PASADA MANERA DE VIVIR, despojaos del viejo hombre que está viciado conforme a los deseos engañosos (Énfasis añadido). El énfasis está en el mal comportamiento el cual se debe dejar a un lado.

Este uso cualitativo del “viejo hombre” se observa también en el adjetivo usado en contraste con lo “viejo” usado en los versículos siguientes. Efesios 4:23 llama a los creyentes a vivir de acuerdo con el “nuevo hombre”. Aquí, la palabra “nuevo” es “kainos”, que significa “aquello a lo que no se acostumbra o que no se usa, no que es nuevo en cuanto a tiempo o reciente, pero nuevo en cuanto a su forma o calidad, de una naturaleza diferente a la que se pone en contraste como “viejo”. (Diccionario Expositivo Vines).

El pasaje paralelo en Colosenses 3:9,10 contrasta lo viejo con lo nuevo por medio del uso de una palabra griega diferente – “neos”. Este término significa “nuevo en relación al tiempo.” Colosenses 3:9 subraya el hecho de la nueva experiencia del creyente, comenzado recientemente [en] la salvación. Por lo tanto, la elección de las palabras “vieja” y “nueva” en Colosenses 3:8,9 habla de una manera más precisa del cambio constitucional del creyente. El “viejo hombre” no regenerado como espíritu humano ha sido – tiempo pasado – “despojado”; el “nuevo hombre” ha sido puesto en su lugar.

Pablo fue llevado a utilizar el término “viejo hombre” en Efesios 4:22, en lugar de la palabra más precisa, “carne”, por la convención familiar hebrea de hablar de temas abstractos en términos más concretos. Por ejemplo la expiación de Cristo es llamada “la Cruz”, los creyentes son conocidos como “hijos de la luz.” Así, el “viejo hombre” en Efesios 4:22 es un uso en adjetivo del sustantivo, haciendo referencia a patrones de comportamiento que se referían a la condición anterior del creyente regenerado,

Por lo tanto, el uso literario indirecto o figurativo puede ser empleado mientras se mantenga una interpretación doctrinal precisa. Del mismo modo, Pablo usa el “viejo hombre” en un sentido literal en Romanos 6:6 y Colosenses 3:9, pero en sentido figurado en Efesios 4:22. [1]

Este uso figurado, la metonimia, usa una palabra por otra que es sugerida: es decir, el “viejo hombre” en lugar de “el comportamiento del viejo hombre”. Este uso también ocurre en otros versos tales como Rom. 13:14: “sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.” Ontológicamente Cristo está en el creyente (Col. 1:27). Sin embargo, esta expresión figurada se refiere al acto del creyente “ponerse” las virtudes de Cristo.

Un uso figurado de “viejo hombre” en Efesios es también requerido por la opinión común, es decir, que el “viejo hombre” se refiere a una naturaleza pecaminosa co-igual con el alma regenerada del creyente. Sin embargo, esta tesis no afirmaría que esta “naturaleza” podría ser “despojada” en el sentido de ser removida o quitada. (Si eso pudiese ocurrir, entonces al creyente se le estaría ordenando deshacerse de esta “vieja naturaleza” y que se quedase sólo con una nueva naturaleza en el alma. La lucha interna de Gálatas 5:17 desaparecería.) Ya sea que el “viejo hombre” se considere en realidad vivo actualmente en Efesios 4:22, o que se utilice en sentido figurado para referirse a la carne [la opinión expresada en este artículo], lo que podría ser “despojado” sería la actitud, valores, y conductas equivocadas que corresponden a este “viejo hombre”.

En otras palabras, ¡el creyente no se puede “despojar” de quién era espiritualmente en Adán (el “viejo hombre”) porque ya eso ocurrió! Más bien, él debe dejar a un lado el residuo de la posición / identificación / de esa naturaleza espiritual, que es – más bien – las obras de la carne [2].

En referencia al versículo que estamos examinando, el comentarista Presbiteriano, Albert Barnes señaló: “El significado aquí es, con respecto a su anterior conducta o hábitos de vida, dejar de lado todo lo que concernía a una naturaleza corrupta y caída. No debes dejar a un lado todo lo que eras antes y que se conoce como tú. Tus vestimentas y costumbres, la forma en que hablas y la manera en que te relacionas con otros, podrían haber sido correctas en muchos aspectos. Pero todo lo que procedió del pecado; todo hábito y costumbre, y el modo de expresión y de conducta que eran el resultado de la depravación, debe ser abandonado. Las características peculiares del hombre incrédulo se deben dejar a un lado, y se deben asumir aquellas que son los frutos propios de un corazón renovado.”

Entonces, ¿cuál es la causa de la tendencia interna del cristiano hacia el pecado? No es el “viejo hombre”, pero es la carne que podría ser considerada como el residuo del “viejo hombre” (los patrones independientes e incrédulos de la mente, la voluntad y las emociones almacenadas y motivadas por el cuerpo mortal). La carne es todavía vulnerable al principio del pecado (Rom 7:18,20; Gal 5:17). Pablo distingue la carne de su naturaleza esencial [nuevo espíritu/el nuevo hombre]. “Y si lo que no quiero [nuevo espiritu], esto hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo [nuevo espiritu] quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo [cuando trato de vivir independiente y legalistamente]. Porque no hago el bien que quiero [nuevo espiritu], sino el mal que no quiero [nuevo espiritu], eso hago [cuando trato de vivir independiente y legalistamente]. Y si hago lo que no quiero [nuevo espiritu], ya no lo hago yo [nuevo espiritu], sino el pecado que mora en mí.” (Rom. 7:16-20, las palabras entre corchetes han sido añadidas).

Ya que el “viejo hombre” era la orientación espiritual de la carne, el apóstol puede utilizarlo en un sentido figurado – “despojarnos” del comportamiento asociado con la identidad anterior en Adán. Efesios 4:22 contrasta la nueva calidad de vida que se deber “vestir.” Así como el nuevo estilo de vida es posible y obligatorio debido a la nueva naturaleza esencial del espíritu de la persona redimida (“el nuevo hombre”), el “viejo hombre”, el estilo de vida corrupto, debe ser obligatoriamente “despojado” porque la antigua posición y condición del espiritu no regenerado (el viejo hombre” ha sido crucificado y sustituido (Gal 2:20; Rom 6:6; 2 Corintios 5:17).

________________________________________________________________________________

Martin Lloyd-Jones y John Murray han aclarado que “el viejo hombre” no está aún en el creyente. Para un estudio detallado, véase el apéndice B del libro de David Needham “Patrimonio” que introduce un estudio detallado sobre los términos “viejo hombre” y “carne”, demostrando que estos términos NO son sinónimos. Esta en línea en https://gracenotebook.com/category/classics/. 

Para más consideraciones sobre los términos “viejo hombre” y “nueva naturaleza” vea: ¿Tiene el Creyente Dos Naturalezas? también en línea allí.

[1] Otro ejemplo del uso flexible de la palabra [como la forma en que el “viejo hombre” es usado en Efesios] es el uso de “salvación”. La doctrina bíblica es clara que la salvación del castigo del pecado es a través de la obra redentora de Cristo, y que es por la gracia de Dios mediante la fe. No hay otro Salvador. Sin embargo, Pablo utiliza a veces “salvar” en un sentido indirecto cuando se refiere a su evangelización:”Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he [Pablo] hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos.” (1 Cor 9:22 énfasis añadido). Desde un punto de vista técnico, Cristo es quien salva, pero en un sentido relativo, Pablo fue un instrumento en dicha salvación.

[2] Otra de las razones por las que este punto de vista del “viejo hombre” aún no es la opinión mayoritaria es la popularidad de la dicotomía, es decir, que el hombre es cuerpo y alma solamente; la creencia de que el “espíritu” humano sólo es un sinónimo de “alma” y no hay diferencia entre ellas. Pero si el hombre es cuerpo y alma solamente, esto lógicamente requiere de dos “naturalezas” iguales batallando en el creyente regenerado. Sin embargo, si el hombre es cuerpo, alma y espíritu (tricotomía), esto aclararía que el espíritu humano es la sede de su naturaleza esencial (1 Tes. 5:23-24; Heb. 4:12, 2 Cor. 5:17; Rom. 8:16). El espíritu del creyente nacido de nuevo es el lugar de la regeneración, la crucifixión del “viejo hombre”, la creación del “nuevo hombre”, y la recepción de la naturaleza divina. El espíritu es la parte constitucional del hombre que cambia la identificación de Adán a Cristo en el momento de la salvación (1 Cor. 15:22; Rom. 5:14-21). Aquí es donde el corazón del creyente nuevo se expresa – un corazón en el que se escribe la santa ley de Dios (Jer. 31:33). Véase el libro del autor, El Hombre Como Espíritu, Alma, y Cuerpo: Un Estudio de Psicología Bíblica. 

Para un tratamiento más detallado de Tricotomía, ver: El Hombre Como Espíritu, Alma, y Cuerpo. http://www.gracenotebook.com / Libros.

_________________________________________________________________________________
Derechos de Autor de John B. Woodward, 2010. Se concede permiso para reimprimir (con crédito) para uso no comercial. Citas de la Biblia fueron tomadas de la versión RVR 1960 © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Traducción de J A Toranzo.

Ebook: Para Mi El Vivir Es Cristo: gracenotebook.com/wp-content/uploads/2022/03/For-Me-To-Live-Spanish_5_25_17.pdf
Videosgracefellowshipinternational.com/spanish-resources/para-mi-el-vivir-es-cristo/